20 años de Alamedas Centro Comercial, una retrospectiva desde la visión hasta la realidad del progreso

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Los 20 años de Alamedas Centro Comercial llegan cargados de muchas emociones, de persistencia, de tenacidad, de alianzas y decisiones estratégicas, de rostros, de buenos momentos y de obstáculos superados. Lo anterior envuelve lo que es hoy una de las obras más emblemáticas que sitiaron a Montería en un segundo auge luego de la década de los años 50, cuando fue escogida como la capital cordobesa.

Hace 20 años, cuando ésta dejaba de ser una aldea con casas de bahareque y techos de palma y zinc, de calles polvorientas en épocas de sequía y llenas de barro en tiempos de lluvias,  cuando el centro creció y sus pocos comercios fueron algo más que almacenes de telas estancados en el siglo pasado alrededor de la plaza de mercado, la mente visionaria del joven monteriano Pedro Ojeda Visbal, abogado de profesión y empresario, pensó en una Montería grande,  llena de oportunidades y como la describe su himno, la VILLA SOÑADA.

La siguiente es una retrospectiva del Centro Comercial, obra que catapultó a la ciudad con empleos, progreso y desarrollo y por tanto es hoy digna de reconocimiento en el panorama nacional e internacional.

  • En el año 1992 se gesta el proyecto, atendiendo la carencia de Centros comerciales en las ciudades intermedias, al estilo de grandes capitales como Bogotá y Medellín, se creyó que era la oportunidad de brindarle también a Montería un centro comercial. Con este propósito, empezó la consecución de los terrenos para su ubicación, la búsqueda de los almacenes anclas, las demás tiendas, los pre-diseños y pre-estudios en fin todo lo que conlleva un proyecto de esta magnitud.

 

  • Para el año siguiente 1993, una vez se desarrollan los estudios, planos y maquetas, algunos nombres se suman a este proyecto y sus aportes son de vital importancia. De la mano del empresario y filántropo barranquillero Sammy Azout, la participación de almacenes Vivero fue fundamental al comprometerse como ancla del Centro Comercial. Así como también, el empresario de origen libanés Munir Falah con Cine Colombia; y junto a ellos, el estadounidense Michel Rozental, quien influyo en decisión de cómo sería el concepto del Centro Comercial, en especial sus grandes zonas verdes, para que más tarde el arquitecto cordobés Julio Parra Grondona hiciera el diseño puntual y definitivo.

Con eso, era hora de tocar las puertas a las finanzas. La afortunada y definitiva recepción del Banco Central Hipotecario, la Caja Agraria, Bancolombia y el Banco Ganadero logró financiar el proyecto.

  • Ya en el año 1994, la construcción del Centro Comercial era inminente. Un gran grupo de trabajo emprende la labor de edificar y comercializar los primeros locales. Según fuentes oficiales, cerca de 1.000 empleados hicieron parte de esa primera nómina, entre los cuales figuran ingenieros, corredores inmobiliarios de la Constructora Inversiones del Caribe, entre ellos la firma Araujo y Segovia, y muchos más.
  • Dos años más tarde en 1996, Alamedas del Sinú finalmente abre sus puertas con dos tiendas anclas: Vivero, Cine Colombia y alrededor de 30 locales más de ropa, accesorios, calzado, y línea del hogar.

La apuesta era enorme pero la dinámica de la economía no se hizo esperar. Debido a la crisis financiera de esos años y a causa de la alta deuda adquirida por un monto cercano a los 48.500 millones pesos que costó poner todo en marcha, sin la esperada venta de locales, la constructora es obligada a entregar en dación de pago los inmuebles a los bancos BCH, 18.000 millones de pesos por el costo del local ancla de Almacenes Vivero, el 51% del local ancla de Cine Colombia, y alrededor de 120 locales medianos. Igualmente hizo entrega de un lote de terreno de más 6 hectáreas contiguo al del Centro Comercial a la Caja Agraria y otros bienes personales de la familia al BVBA para cubrir la deuda total con la banca.

El anterior revés conllevó al deterioro de la edificación del Centro Comercial, y por ende se desvalorizaron todos sus activos. Nunca se llegó al punto de equilibrio y esos 150 locales vacíos, sin compradores, ni arrendatarios, y en obra negra, se tornaron en una adversidad de la que parecía imposible reponerse pues nadie esperó una quiebra temprana. Las ilusiones se vinieron a suelo, pero el sueño y la esperanza estaban intactos

  • Hacia el año 2002, quien recibió en dación de pago casi toda la edificación, la ofrecía en venta y ningún inversionista tuvo el coraje de medírsele a tremendo reto. Ante esto, el constructor ideó una estrategia de alianza y junto a un grupo de socios, entre ellos María Teresa Haddad y David Bianchi, le ofrecen comprar al mismo Banco Central Hipotecario (BCH) los inmuebles otorgados en dación de pago con un crédito a largo plazo. Con la crisis económica del país un poco superada y un nuevo impulso, se adecuaron alrededor de 20 locales y con el producto de su venta concluyeron las obras. El centro comercial toma otro aspecto y allí es cuando la comunidad cordobesa, en especial la monteriana, empezó a apreciar y valorar este sitio tan maravilloso.
  • Para el año 2007, algunas áreas comunes se privatizan, se construyen y se venden, lo que permite la entrada de nuevas marcas. La remodelación inicia, se cambia el nombre original por Alamedas Centro Comercial y la nueva fachada surge como una apuesta por la estética.
  • Enel 2008 se inauguró la remodelación, impactando positivamente la zona, refrescando la transitada Avenida Circunvalar y con ella muchas otras obras hicieron lo mismo en Montería.
  • Enel año 2010 comenzó la ampliación. Tal fue la consolidación de Alamedas Centro Comercial que se evidenció la necesidad de muchas marcas por querer entrar al mismo y contribuir al esplendor de una ciudad hecha de tradición pero con  talantes de progreso. Se diversificó el comercio y se inició con el proyecto del hotel porque la ciudad exigía uno de buena calidad y Alamedas era el lugar para impulsarlo.
  • En 2012 se inaugura la ampliación, llamada Alamedas Dos, la cual ejemplifica la modernidad e innovación de la infraestructura monteriana.
  • Más adelante en el 2015, el Hotel GHL es una realidad y habilita sus primeras reservas, impulsando enormemente el flujo de turistas y el tránsito de visitantes al centro comercial al que está conectado.

Hoy en el 2016 merece la pena hacer la cronología de un lugar grabado en el corazón de cordobeses, colombianos e incluso extranjeros; tan grabado para el mismo constructor, quien además recuerda que “Alamedas fue siempre proyectado como una edificación con jardines agradables, al estilo de un paseo familiar” porque aunque muchos pensaran que aquello era una utopía lejana, hoy son 288 locales y 196 comercios, 900 parqueaderos, un edificio de negocios, un hotel de la cadena GHL, toda una experiencia y satisfacción incomparables.

La fidelidad de los clientes, comercios que creyeron en la grandeza de este proyecto y aquellos que lo cimentaron y lo conservan, son el activo intangible más valioso que Alamedas puede tener. Esta es la gran enseñanza que el constructor desea impartir: “que la juventud sepa que las cosas no son fáciles, hay que persistir y perseverar”. Esta es la historia de un sentido de pertenencia por esta ciudad, cuya valía está en los momentos que todos conservamos y atesoramos de este lugar, porque Alamedas es Montería tanto como Montería es Alamedas.

Fuente: Meridiano de Córdoba